Arte AlNorte (blog) vs Arte AlNorte (expo)

Como ya sabréis, la exposición ‘Arte AlNorte’ en el Centro Cultural Cajastur Palacio Revillagigedo se inauguró el pasado jueves, con un repaso a los seis años de la Semana Nacional de Arte Contemporáneo de Asturias y 27 propuestas artísticas de 29 autores. La muestra reivindica las calidades, sin más tesis de partida que un origen común (la obtención de las becas AlNorte de EL COMERCIO) y el interés por lo bien hecho. Las obras alternan dibujo, instalación, fotografía, pintura, escultura, sonido, obra gráfica y videoarte, sugiriendo reflexiones que confluyen con las múltiples naturalezas que habitan el arte actual.

Las ofertas más semejantes a las del proyecto becado en su día por AlNorte son, en buena lógica, las de los cinco autores que recibieron esta ayuda en 2007, hace apenas tres meses. Es el caso de Silvia Lerín, con una estética directa, de bellezas pictóricas y connotaciones que trascienden más allá de lo superficial. En un registro muy diferente, la animación digital de Lara+Coto parte de cientos de dibujos de línea clara para narrar una historia audiovisual sobre el alma, el nacimiento o la muerte, que aquí se acompaña también de las pinturas de Santiago Lara, muy clarificadoras de su singularidad plástica.

La sala oscura ocupada por Eduardo Guerra en la primera planta analiza otras naturalezas, entre el misterio y el romanticismo. Naturalezas compuestas por la suma de varias, como hace también Cristina Ferrández en sus fotografías de un tiempo detenido, nidos que abrazan cuerpos desnudos como alegoría de la pureza. O como los dibujos, delicadamente hermosos, de Carmen González, bajo una sugerente síntesis compositiva que eleva la magia del grafito, el trazo y el papel hacia infinitos lujos contemplativos.

Síntesis fotográfica
Los 22 proyectos restantes señalan, como es lógico, mayores diferencias respecto a las becas obtenidas en los cinco años anteriores. La evolución de cada autor ha sido dispar y en su mayoría creciente.

Tal es el caso de algunos fotógrafos, como Soledad Córdoba, que continúa fiel a un arte casi terapéutico, partiendo del intimismo y la seriación del fuerte impacto de ficción que caracteriza sus cuidadas escenografías. O la renovadora fuerza de Ruth+Erre, con estudiados efectos compositivos que hablan de un paisaje repleto de connotaciones metafísicas. O las alusiones a la soledad, el cuerpo femenino y las referencias kafkianas de Rebeca Menéndez. O las líricas historias de Noé Baranda, con ausencias y presencias inspiradas en los lejanos paisajes de Carelia. O los horizontes y las fronteras brumosas, casi abstractas de Benjamín Lebrato, que analiza los límites entre el arte y la vida mediante sus horizontes y fronteras azuladas.

Instalaciones
Mucho análisis conceptual y grandes dosis de ironía marcan la oferta expositiva de los artistas que realizan instalaciones multidisciplinares. Entre ellos, Paco Nadie, que en otra sala oscura obliga a pensar acerca de la existencia, partiendo de la palabra y la reinterpretación de lenguajes, animando a leer entre líneas y sentir la estructura del silencio. O Alicia Jiménez, que articula una inteligente propuesta, armonizando naturaleza y tecnología (hierba, tierra, vídeo...) e incitando al espectador a penetrar en los misterios del arte. En este ámbito, la mordacidad de Pablo Iglesias no evita el dramatismo de su original propuesta, una habitación vacía y abandonada por un loco que ha huído en busca de un sueño. Una metáfora visual acerca de la enfermedad y el desencanto.

El carácter ‘site specific’ es más exclusivo aún en la instalación escultórica de Tadanori Yamaguchi, con miles bolas de arlita pintada, que ocupan una de las torres de la segunda planta del centro. Silencio contemplativo en estado puro, para el recogimiento y la abstracción espiritual. Ese dialogo con la arquitectura del Palacio Revillagigedo es aún más evidente en la propuesta ‘One way’, de Pablo Armesto, que con una alegoría a la elevación que suma aquí luz, espacio y grafismos para hablarnos de otras realidades y dimensiones.

Vigencia pictórica
El interés por el dibujo y la pintura es un hecho en el arte actual y, por tanto, en esta exposición, con varias ofertas de interés. Hay dobles miradas, muy inteligentes, sobre la vigencia pictórica. Maite Centol ofrece una de ellas, a través de una videoproyección de sus propios cuadros, que simulan esa virtualidad, y de varias piezas sobre tela, patentando su feliz optimismo. También Guillermo Mora hace ese guiño, con dos bastidores de tela que, dispuestos sobre el suelo, a modo de tejado de chocolate a dos aguas, bien podría entenderse como escultura. O Iván Pérez, pleno de energía expresiva, con un gran volumen de papel bañado en azul industrial que aprovecha magistralmente los desechos urbanos, partiendo de carteles publicitarios, y con antiguos tableros escolares grabados con universos repletos de mensajes subliminales. Porque lo bien hecho bien parece, al margen de la técnica de partida.

La poesía puede ser compañera fiel de la pintura, como vuelve a confirmar Elisa Torreira, que recibió la primera de las becas AlNorte, hace seis años. Sus nubes ‘nacen’, sus versos ‘vuelan’ y su capacidad sigue creciendo, sin prisa ni pausa.

Las pinturas de Edgar Plans, alternan figuras y abstracciones en constante homenaje a Basquiat, acumulando recursos sígnicos (frases, símbolos, figuras...), paisajes y una suerte de narratividad de jugosos recursos. Rafa Rollón, en cambio, prefiere reinterpretar la historia del arte con retratos célebres que ha teñido de luces enmarañadas y de enérgicas vibraciones cromáticas. Completan esa oferta pictórica los ensayos geométricos y coloristas de Chana Crespo-Joglar y los recursos informalistas de Tatiana Martins. Los ‘collages’ del libro ‘Gijón sin gafas’ de Pepa Pardo perpetúan su cuaderno de artista, enseñando también otra manera de mirar los rincones y las siluetas de la ciudad y sus gentes.

Pedro Fano recupera cierto espíritu surrealista para contarnos nuevas historias, combinando pintura y dibujo. Sus cuadros confirman rigor, mordacidad y eficacia interpretativa, leyendo la realidad desde múltiples puntos de vista. Blanca Nieto, por su parte, mantiene ese interés por las incertidumbres, la ambivalencia y la identidad, desde el rigor técnico y metodológico.
En esta ocasión, aporta una sutil serie de dibujos y una sorprendente instalación de papiroflexia, que el visitante ‘encontrará’ en un rincón casi oculto de la segunda planta, ocupando el espacio.

En definitiva, un conjunto complejo, para analizar despacio repasando también la evolución de cada artista, a través de la extensa documentación que acompaña a las obras expuestas.

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