Medios, mentiras y conspiración contra Venezuela

Los sectores hegemónicos venezolanos y de
América Latina pretenden desestabilizar e incluso atentar contra
Chávez. Comunicadores e intelectuales de todo el mundo desnudaron las
maniobras mediáticas.

No debe provocar sorpresa. La derecha venezolana y los sectores
hegemónicos en América Latina, auspiciados por el gobierno de Estados
Unidos y las facciones políticas más recalcitrantes de la Unión Europea
(UE), se lanzaron con furia contra la Revolución Bolivariana después de
que el presidente Hugo Chávez, cumpliendo con la Constitución y las
leyes de su país, denegara la renovación de la licencia al canal RCTV y
advirtiera que tomará medidas contra los otros medios privados que
convoquen a la violación del orden legal y pregonen el asesinato del
primer mandatario, como por ejemplo lo viene haciendo la cadena
Globovisión

Podría afirmarse que la medida gubernamental evidenció una
situación que se mantiene latente en Venezuela: la confrontación
creciente entre las grandes mayorías de la sociedad, que reiteradamente
respaldan al gobierno en las urnas, y elementos de las clases sociales
dominantes, manipuladoras con relativa eficacia de sectores medios,
lamentablemente receptores de un discurso racista y antidemocrático.

¿Por qué la salida del aire de un canal de televisión despertó las
iras de la derecha como si de una expropiación de bienes y propiedades
se tratara? Porque de esa manera se les recorta la posibilidad de
contar, en forma impune, con una maquinaria propagandística que les
permite crear discursos convalidantes de sus privilegios, como si éstos
fueran inmutables o de orden natural.

Durante las "Jornadas Internacionales: el derecho ciudadano a
informar y a estar informado" y el V Encuentro de la Red de
Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad, eventos realizados
la semana pasada en Caracas y Cochabamba (Bolivia) respectivamente,
decenas de especialistas revisaron el papel que están cumpliendo las
grandes corporaciones mediáticas para frenar los procesos de
transformación política, defender gobiernos reaccionarios y
desestabilizar proyectos democráticos de amplia base social, a la vez
que articular un sistema complejo de mensajes gestadores de negocios y
acumulación financiera y económica.

Es en ese sentido que, durante esas jornadas, se reclamó, entre
otros puntos, que los medios deben dirigirse "a ciudadanos y no a
consumidores", para ponerle punto final a una matriz comunicacional que
tanto vende jabones y teléfonos celulares como presidentes y programas
de gobierno diseñados en los centros de elaboración estratégica del
sistema corporativo transnacionalizado.

En el marco de ricas discusiones, en ambos foros se plantearon dos
conceptos que en buena medida pueden resultar útiles para analizar la
dialéctica "democracia y revolución - golpismo y privilegios de clase"
que se registra en Venezuela.

Por un lado se afirmó que toda guerra comienza en los medios de
comunicación y más específicamente en la campaña de mentiras que los
mismos difunden a través de redes y circuitos globalizados. Por el
otro, y recordando que los medios son eso, solamente medios, mientras
que el único entero es el conjunto de la sociedad, se destacó que el
poder de aquellos no es infalible: que la capacidad operativa y de
éxito de los medios de comunicación es inversamente proporcional a las
energías y logros que los movimientos sociales tengan en cuanto a
dinámica y organización.

Sobre el escenario venezolano se despliegan todos los efectos de esa
tención. Observatorios específicos -como el realizado en torno a la
jornada electoral del 3 de diciembre último -, monitoreos y
comprobaciones hechas sobre el comportamiento de los principales medios
privados arrojaron como resultado que la campaña de mentiras contra el
gobierno de Chávez no sólo es una constante local sino que se articula
con los discursos emitidos desde el entramado corporativo - mediático
internacional. En ese sentido, basta con seguir de cerca la campaña
desinformativa que despliega las varias veces denunciada cadena CNN.

Sin embargo, ese mismo escenario sirve como ejemplo concreto de la
capacidad de éxito relativo que tiene la manipulación mediática, pues
la decisión de soberanía y democracia comunicacional adoptada por el
gobierno de Chávez en el caso RCTV fue posible por el alto grado de
movilización social de los más amplios sectores del pueblo venezolano,
base desde la cual el presidente bolivariano pudo desplegar todo su
coraje político.

Será entonces la organización y la movilización social la que pueda
detener la dictadura mediática del grupo Televisa en México, del Grupo
Clarín y otros menores en Argentina, país este en el que la sociedad es
sometida a una realidad comunicacional tan reaccionaria y obscena que,
por ejemplo, el fenómeno mundial del mercado televisivo llamado Gran
Hermano llegó a incluir entre sus protagonistas a figuras de la
farándula vinculadas a torturadores de la última dictadura militar, los
que, dicho sea de paso, en su abrumadora mayoría aun gozan de total
impunidad.

En Bolivia, otro de los países que están en la mira de las campañas
de la mentira, ya se podía afirmar en 2005 que "el fenómeno de la
desconfianza hacia los medios bien puede ser visto específicamente
desde la construcción del discurso periodístico, en el que se advierte
una tendencia casi constante, en los últimos años, a la criminalización
de la protesta", según explicaba por aquél entonces el libro "De
enteros y medios de comunicación", de Adalid Contreras Baspineiro,
editado en La Paz por CEDLA.

Con la irrupción del gobierno transformador de Evo Morales, la
corporación mediática se concentró en la generación de discursos
descalificadores del presidente y tergiversadores de los
acontecimientos sociales, económicos y políticos que se registran en el
país del Altiplano. Esa tendencia se había impuesto ya, en forma
descarnada, durante el proceso electoral que condujo a Morales a la
primera magistratura, según se comprueba en los Observatorios que
pueden consultarse en la página electrónica de APM.

Tales conductas de los medios hegemónicos en el plano simbólico se
apoyan sobre una economía política con altos índices de concentración
corporativa.

Así lo señalan los investigadores argentinos Guillermo Mastrini y
Martín Becerra en el libro "Periodistas y Magnates: Estructura y
concentración de las industrias culturales en América Latina"
(Prometeo, Buenos Aires, 2006): "los procesos de concentración de
medios - en esa región - no son nuevos ni desconocidos (...). En la
década del ´90 se llevó a cabo un proceso de privatización que, con la
excepción de Uruguay, determinó que el conjunto de las empresas de
telecomunicaciones pasaran a estar controladas por capitales privados,
en muchos casos extranjeros (...), oligopolios privados".

"En prácticamente la totalidad de las industrias analizadas y en
casi todos los países, la suma de los cuatro primeros operadores - de
medios de comunicación - supera el 50 por ciento del mercado. Esta
cifra puede ser ponderada si se contempla que en la industria
farmacéutica, que tradicionalmente manifiesta una propensión marcada a
la concentración y al dominio de pocas firmas, los cinco actores del
mercado mundial acaparan el 20,6 por ciento de la producción de
unidades y el 24,5 por ciento de la facturación, en tanto que los 10
primeros grupos controlan el 34 por ciento de la producción y el 40,3
por ciento de la facturación", concluye el trabajo de los
investigadores argentinos.

El trabajo de Mastrini y Becerra incluye los casos de Argentina,
Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, México, Perú, Uruguay y
Venezuela.

En hora buena entonces las iniciativas surgidas durante el V
Encuentro de la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la
Humanidad, realizado la semana pasada en Cochabamba. En ese sentido se
aprobó la creación de un Tribunal que siga y desnude la estrategia de
mentiras llevada adelante en el marco de la guerra mediática desatada
por el campo hegemónico.

Además, y como iniciativa surgida de una de las cuatro mesas en las
que se dividió el desarrollo de esas jornadas, se pusieron en marcha
las labores de un grupo propulsor -integrado por especialistas de
América Latina y Europa-, tendiente al establecimiento de un
Observatorio de Medios, el que, con una metodología específica y sobre
casos concretos, no sólo podrá proveerle materiales de análisis al
Tribunal sino que también estará en condiciones de demostrar, con
ejemplos puntuales cómo en cada escenario se manifiestan las agresiones
comunicacionales de la corporación mediática transnacionalizada.[APM]

Escrito por: venezolano 0 comentarios 04 Jun 2007 URL Permanente

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