Una de quejas

Por María de Álvaro:

Nunca he estado especialmente orgullosa de mis piernas por más que cumplan los tres requisitos indispensables. O sea, son mías, caminan y llegan hasta el suelo. Hasta hace un mes, claro. Desde entonces me obligo a recordar cada mañana que, por lo menos, el primero y más fundamental de los requisitos lo siguen cumpliendo. Vamos que, rota y todo, mi pierna derecha es mía, como el gusto. Así que no tengo de qué quejarme. O casi. Porque yo y todos los que son o están como yo, también llamados ahora el 'colectivo de movilidad reducida', no podemos, por ejemplo, ir a Correos.

Vale, reconozco que al año echo la carta de los Reyes Magos y poco más, pero a sacar dinero de un cajero suelo ir con más frecuencia y, en silla de ruedas, tampoco puedo. Ni cruzar algunas calles cuando un amigo conductor se pasa por el forro la precaución y deja el coche en un paso de peatones. Ni ver prácticamente ninguna exposición a menos que lleve conmigo al Increíble Hulk y me suba las escaleras en cuello.

Ahora parece que el Ayuntamiento va a adaptar los parques para minusválidos. Y está muy bien, pero a mí a eso de las ocho de la tarde y con el frío que hace me dan más ganas de tomar un vino que el aire. Y entrar en un bar con las ruedas puestas suele ser como echar una carta en Correos. Menos mal que el gijonés es de natural bondadoso y lo que echa es una mano. Gracias mil.

Escrito por: mdealvaro 5 comentarios 24 Mar 2008 URL Permanente

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fan

fan dijo

Bueno Deálvaro, ya te vale con tanta pierna, que últimamente ya aburres con el temita.
Ya que tienes tanto tiempo libre, investiga un poco y deléitanos con algo frívolo a la par que suculento que es lo que nos gusta.

Leire

Leire dijo

Lástima que tengamos que rompernos una pierna (no lo digo sólo por ti) para sensibilizarnos con el tema de las barrera urbanas para minusválidos. Yo alucino de que ni siquiera en edificios de nueva construcción se hagan rampas para sillas de ruedas. ¿No hay normativa al respecto? Debería ser obligatorio para todo tipo de edificios y locales, por no hablar de pasos de cebras y demás

Nacho

Nacho dijo

Yo me dí cuenta cuando tuve un Seg-Way, la mitad de las veces, sobre todo al principio cuando no lo dominas, no puedes cruzar por la mitad de las aceras. Es increible, y es entonces en esos momentos cuando te das cuenta de lo jodido que es moverse por una ciudad (Oviedo) en silla de ruedas. Y ya si mencionamos la accesibilidad de los edificios, vamos, pa echarse a llorar.....

P.D.: Ahora mismo me apunto al gimnasio para poder llevarte en volandas a todas las exposiciones, ferias, semanas de algo, jornadas y demás actividades que hagan falta....por Dios, faltaría más.....

Elbor

Elbor dijo

La accesibilidad a los minusválidos crece pero tienen sus limitaciones... Qué ponemos un mini ascensor en todos los cajeros? Piensa que las comisiones de los bancos iban a subir un montón. Y de que lo pague el Gobierno nada, que eso lo pagamos todos.

MJ

MJ dijo

Me parto con que a la gente le preocupe más las comisiones que nos van a cobrar los bancos por facilitar el acceso a todos los usuarios en lugar de en los problemas diarios y continuos que padecen. En cuanto a lo de Correos yo también sufrí la falta de acceso, es el colmo que un organismo público no cuenten con él. Por último, me quejo no como usuaria o familiar de personas con problema de movilidad, soy simplemente una madre como tantas más que cuando va a Correos no sabe si abandonar a su hijo con su cochecito en la calle, arriesgarse a que me manguen el cochecito si lo dejo fuera de Correos o morir deslomada cargando con el niño y el cochecito

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por MARIA DE ALVARO Cuando las apariencias engañan y la frivolidad vale como excusa

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