Ayudar, servir y vivir con la gente

Hace tiempo que decidí dejar Madrid y venir a Camboya a trabajar como voluntario. Llevo algo más de cuatro meses y he tenido la oportunidad de desarrollar mi trabajo en ámbitos de lo más variado. Este blog me da la oportunidad de contar el trabajo que desarrollo aquí y el poder compartir con vosotros las experiencias que he vivido en este país durante los últimos meses.

En primer lugar os voy a hablar del proyecto que ocupa la mayor parte de mi tiempo. Se trata de Anatha, que quiere decir “desvalido” en camboyano y hace referencia a los niños de la calle. Su principal objetivo es la escolarización de niños que han abandonado o están en peligro de abandonar los estudios. Todo el equipo que trabaja en este proyecto, excepto yo, está compuesto por camboyanos.

Gran parte de mi tiempo lo dedico a visitar y conocer a todos estos niños y a sus familias. La verdad es que te encuentras de todo. Muchos de ellos no pueden ir al colegio por que tienen que trabajar para llevar comida a su casa. Algunos trabajan desde los seis años en condiciones inhumanas, otros van a los vertederos o se recorren la ciudad en busca de cualquier cosa, también se dedican a mendigar y los que no, se pasan el día esnifando pegamento. Sus situaciones familiares arrancan las lágrimas a cualquiera. Familias rotas por la guerra, muchos de los padres no trabajan y se pasan el día bebiendo tratando de superar las secuelas de las atrocidades que vivieron. El alcoholismo es uno de los principales problemas, tanto en el padre como en la madre, y ese es el ejemplo que los niños reciben en casa. Otro problema muy importante es el maltrato que existe dentro de las familias. La semana pasada visité a dos de ellas. En uno de los casos, la madre tenía toda la cara quemada, sin pelo y con la oreja deformada. La imagen se me ha quedado grabada y es brutal. Todo indica que fue el marido, pero en la comunidad dicen que fue ella misma, que al ir borracha se cayó encima de una olla con agua hirviendo. Siempre hay versiones diferentes, siempre hay contradicciones. El otro caso, el de un marido que le ha cortado el cuello a su mujer con un machete. Ella ha muerto y el está en la cárcel ¿Qué hacer con sus 5 hijos?

Cada día que paso me encuentro con una historia similar, pero yo solo lo veo cuando voy a visitar estas familias. Los niños son quienes viven en estos ambientes. Niños a los que intentamos escolarizar, a los que procuramos ayudar a tener más alternativas en la vida, quizás un futuro diferente. Y la verdad es que el resultado se ve cuando vas a visitar esas familias y a esos niños. Por poner un ejemplo, los repartos que hicimos en septiembre resultaron ser toda una experiencia. Era principio de curso y les dimos uniformes nuevos, ¡zapatos nuevos! (en este país solo se llevan sandalias), material escolar nuevo y a algunos bicicletas. Este último caso es para aquellos que viven lejos del colegio y no tienen medios para llegar. Bicicletas, que no solo acortan estas distancias, sino que agrandan sus ilusiones.

En uno de los repartos mensuales que se realiza en el programa Anatha


La cara de felicidad cuando te ven, cuando les preguntas por sus clases y por lo que han aprendido y te responden todo orgullosos lo pukaes (lo bueno en camboyano) que son estudiando, no tiene precio. Cuando ves como se dan cuenta de que su vida más allá de su casa y del arrozal en el que trabajan, como se relacionan con otras personas, juegan ¡y tienen amigos!

Una vez escolarizados se realiza un seguimiento de la asistencia a clase, de sus estudios, el equipo de Anatha se reúne con los profesores y con los directores de colegio. Existe un control sobre la situación de cada niño y un contacto permanente con cada familia para solucionar los problemas y atender las necesidades que surgen.

Cada día que vivo en Anatha es diferente, cada familia un mundo y cada niño una nueva ilusión para este país.

Algunos de los estudiantes de Anatha en el colegio de Svay Kong (Battambang)

El otro trabajo que realizo aquí es completamente diferente. Es un trabajo de oficina. Los tres años de mi corta “vida laboral” los dediqué a trabajar en una multinacional que se dedica al asesoramiento financiero. Tres años en los que acumulé grandes experiencias y, por supuesto, conocimientos que procuro aplicar y desarrollar en la oficina de la Prefectura. Mi trabajo se centra en la contabilidad ayudando al equipo de la oficina que está compuesto por seis mujeres camboyanas. Seis mujeres sensibles a las circunstancias que se dan en este país, circunstancias que han sufrido y vivido de cerca. A pesar de estas circunstancias, desprenden tal vitalidad y alegría, que trabajar con ellas resulta todo un privilegio.

Que duda cabe que la contabilidad que desarrollan aquí es muy diferente a la que encontramos en Europa y que los conceptos y principios que aplican son tremendamente básicos. Aquí resulta difícil encontrar la preparación de países como España, y eso lo veo cuando comparto mis conocimientos con los demás miembros de la oficina, que son estudiantes y licenciados en Economía. Preparación que este país no ha podido empezar a proporcionar hasta hace muy poco. Te das cuenta que queda mucho camino por recorrer en esta materia, pero observas también, que son muchas las ganas y el interés que muestran en ampliar sus conocimientos.

Me llama la atención en este país el respeto que existe por el dinero, algo que no resulta fácil encontrar en muchos países que denominamos desarrollados. Este respeto por el dinero, por las cuentas, yo lo siento y lo veo día a día en el equipo con el que trabajo y se traduce en claridad y transparencia.

El equipo de la oficina de la Prefectura Apostólica de Battambang

Esta claridad en las cuentas me facilita mucho mi labor, pero más aún, me ha dado la oportunidad de conocer la generosidad de tanta gente, pudiendo ver todas las cosas buenas que aquí han sucedido, que aquí se han construido y todo ello, a través de los números. Sorprende darse cuenta, a través de los números, de todo lo que se ha recibido, de todo lo que se ha podido hacer aquí en los últimos años y más aún, cuando pides que te enseñen la realización del proyecto. Es entonces cuando los números dejan de ser “solo números” y se convierten en realidades que no son otra cosa que las ayudas a las personas, escolarizando, construyendo guarderías, colegios, centros de salud, casas y todos aquellos proyectos que aquí se están llevando a cabo.

Trabajando en la oficina

No quiero terminar sin mencionar el idioma de este país, el Khmer, y lo que para mí significa. Es un idioma precioso, lleno de significado y con frases hechas que se utilizan diariamente, pero que si analizas detenidamente, llegas a encontrar un sentido mucho más profundo de lo que parece. He de decir que a mi no me ha resultado fácil aprenderlo y tras cinco meses aquí, todavía me cuesta mantener una conversación. Y me alegro por ello, porque da humildad y nos coloca a cada uno en su sitio. En ocasiones llegamos con nuestros conocimientos de contabilidad, ideas o propuestas para desarrollar en los proyectos y llegamos a levantarnos un poco más que los demás. El idioma de este país nos proporciona humildad y nos devuelve a nuestra posición, aquella en la que dejamos de enseñar para aprender, dejamos de ayudar para ser ayudados.

En una de mis clases de khmer

Cuando aterricé aquí mi idea era la colaborar con un proyecto de escolarización y con la contabilidad de la prefectura, no obstante, me he dado cuenta que ser voluntario significa ir más allá de la realización de estas dos tareas. Uno no trabaja como voluntario, uno es voluntario y ser voluntario es ayudar, es servir, pero también es conocer a la gente, aprender de ella, acompañarla y sobretodo, estar con ella, vivir con ella.

Juan M.
Battambang 8 de febrero de 2010

7 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Alberto

Alberto dijo

Gracias Juan por hacernos participes de tu maravillosa experiencia, la lectura de tu trabajo en Camboya, nos ayuda a ser mejores y comprender las necesidades de las personas, que viven en un mundo distinto.

Espero y deseo que el Señor te siga ayudando e iluminando en tu estupendo trabajo dándote cantidad de satisfacciones.

Gracias otra vez por trasmitir tan bien esa realidad que vives diariamente en Camboya.

Ana

Ana dijo

Que labor ma estupenda esa que realizas en Battambang, y que bien lo narras todo para que los demas nos demos cuenta de las necesidades que alli hay.

Pido a Dios que te siga ayudando y que tengas mucho exito en esa gran labor.

Christopher

Christopher dijo

Esto me ha dejado sin palabras.La violencia,el maltrato,el hacer trabajar a los niños con corta edad sin dejarle una minima oportunidad que merece de estudio y respeto.

Lo que estas haciendo por un país que a diferencia de otros no conocen el sentimiento de sentirse nesecitado,la alegría que conseguimos sacarle del fondo del corazón que se les a privado,el sentirse a gusto con si mismo después de haber ayudado,las gracias que nos dan de corazón,lo que nos da moral y animos para seguir ayudando.Esto es lo que nos hace humanos,todos estamos conectados,y mientras unos sufren otros se dirvierten viendo el dinero que gana gracias a la exclavitud de niños.Hay que conseguir un equilibrio entre todos[no significa el comunismo]porque al final te sentiras a gusto y veras como tu vida tiene sentido.

Gracias por compartir tu experiencia
[Posdata:soy camboyano,y uno de los seis mujeres que trabajan en la oficina,una es Tola,una amiga mía y de mi madre]

Pumi

Pumi dijo

Ánimo con todo tu trabajo, Juan!!! Ánimo a todo el equipo de Anatha y de la Prefectura!! Camboyanos, españoles, o de donde se sea, es un regalo de Dios el que haya gente que trabaje a favor de aquellos menos afortunados.

Un abrazo enorme con toda nuestra energía!!

Borja

Borja dijo

Juancho, te copio. Con tu permiso te copio en mi boletin de los viernes!
fuerte abrazo

Barril

Barril dijo

Juanito, qué gran relato! Qué emoción verte tan bien rodeado y haciendo tantas cosas maravillosas. Desde España, enhorabuena amigo!
Un fuerte abrazo

Isa GR

Isa GR dijo

ENHORABUENA Juan!! Me ha ENCANTADO leer tu experiencia en Camboya! Gracias a Borja por habernos pasado el link!

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