13 Abr 2009

DE KOSOVO A PEREJIL

José Luis Rodríguez Zapatero mencionaba con un claro gesto de reproche el incidente ocurrido en el islote Perejil en julio de 2002, y lo hacía en medio de un alud de críticas que le estaban cayendo encima en sede parlamentaria, a causa del chapucero anuncio de la salida de tropas españolas de Kosovo. Ese día Zapatero usó una argumentación que indicaba, con pocas dudas, que para él y su 'socialismo del talante' aquel hecho no había sido grave. Una vez más la frivolidad del actual inquilino de la Moncloa se pregonaba bien alto. Parece como si al PSOE le molestase el arreglo de la situación, que no fue otro que la réplica última a una agresión de Marruecos tras fallar todas las vías dipolomáticas posibles. En el fondo de esto lo que subyace es el desprecio hacia las Fuerzas Armadas interiorizado por el presidente del Gobierno y muchos de sus acólitos. No es extraño que cuando se hace la pregunta de ¿cómo reaccionaría Zapatero ante un panorama semejante?, la respuesta sea todo lo que queramos menos segura. ¿Dejaría sin contestación una nueva provocación de Marruecos? Quizás debamos recordar y traer al magín una noticia de noviembre de 2007. En aquel entonces José Blanco tuvo un lapsus sospechoso, situando a los Reyes en Marruecos cuando se hallaban en Ceuta y Melilla. El caso es que más de un 'ideólogo' socialista ya hace tiempo que apuesta por la entrega de las ciudades españolas al sátrapa marroquí. Señales hay, bastantes, en esa dirección. Y si no lo creen, pregunten a los saharauis, pregunten.

01 Abr 2009

"PARA QUE SE LO LLEVEN LOS DE LA DERECHONA, QUE SE LO LLEVEN LOS MÍOS"

Esta frase la decía hace unas semanas en Onda Cero un votante socialista, mientras se hablaba del descaro con el que Touriño, y otros compañeros de la izquierda gallega, dilapidaban el dinero que es de todos los ciudadanos. Oyendo tal cosa parecería que todo le daba igual al "hooligan" progre. Y no son pocos lo que así piensan. Lo malo es que encierran en su más íntima intimidad muchos de los peores fantasmas que la Historia ha dado. Además de justificar lo injustificable cuando de ellos procede, de tarde en tarde, quitan la máscara y nos dejan ver cómo son en realidad. El otro día, al tiempo que compraba unos diarios en el quiosco, no pude evitar el estar al tanto de una conversación que varios clientes tenían sobre Gaza, y sobre gente del colectivo homosexual que habían estado en una manifestación de apoyo a Israel. Al poco, una muy digna señora, y con un ejemplar de El País bajo el sobaco, intervino con gesto tenso y allí mismo sentó cátedra: ¡peor que los maricones son los judíos! Es lo que la vida tiene; ocasiones en las que un impulso sin freno logra quebrar años de disimulo.

31 Mar 2009

DEL TEMPLO A LA CASA BLANCA

Hay un conjunto de literatos asturianos que acostumbran a construir parte de su obra remembrando viajes. El caso es que esto no tiene, por sí mismo, nada de malo, y además tiene dado grandes logros a la literatura mundial. Pero en el caso de Asturias, con las lógicas excepciones bien conocidas por los buenos lectores, a lo más que llegan es a narrarnos lo hermoso que resulta tomar café en esta plaza o a citarnos de carrerilla los escritores que por aquel lugar pasaron. Son el retrato de ese pariente que todos tenemos, cargante hasta la desesperación con su repetido pase de la película rodada en vacaciones. Muchos de nuestros autores llevan una vida monótona, repleta de paisajes comunes y adornada con consignas bien simples. Por eso, una parte de la literatura asturiana es, vamos a decirlo claro, pretenciosa, vacía, aburrida y básicamente provinciana. Con lo fácil que sería mirar viendo y oir escuchando. Muchas veces vivimos, literalmente hablando, sobre historias interesantes y no nos damos cuenta. Busquemos un ejemplo. La Logia Jovellanos, que tuvo entre sus miembros al político reformista Melquíadez Álvarez, había abierto antes de la gerra civil sede en la calle de La Playa, en Gijón, justo en el mismo número donde se halla el actual edificio donde el que esto escribe vive. Constaba de una planta baja, con templo masónico y vivienda para el conserje, y un piso alto destinado a escuela. Allí se encontraban la Logia Regional del Noroeste y el Capítulo de Caballeros Rosacruces Vigilantes de Asturias. Siguiendo el ejemplo, muchos gijoneses saben que el edificio de la Plaza del Parchís donde tiene su ubicación el Partido Popular era conocido como La Casa Blanca. Son menos los conocedores de que precisamente ahí estuvo emplazado el Consejo Soberano de Asturias y León. Así que, lo que son las cosas, sin salir de Gijón un servidor va, en días laborables, del Templo a la Casa Blanca.

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