UN ERROR DE CONCEPTO

La comparecencia parlamentaria de Iglesias Riopedre para explicar los compromisos presupuestarios del Principado en Educación terminó convertida en una de las noticias del día, tras el duro intercambio de descalificaciones entre el consejero de Educación y el diputado de la oposición, García Valledor. El dirigente de IU planteó la intervención parlamentaria sobre cuestiones (comedores escolares, libros de texto, educación de 0 a 3 años) que ya se había pronunciado la Junta General del Principado, para poner en evidencia que el Gobierno regional no llevaba a la práctica las resoluciones del Parlamento. Al final, tras descalificar el proceder de Riopedre, Valledor abandonó el Parlamento, mientras el consejero de Educación le acusaba de plantear exigencias desde la ignorancia.
Más allá de lo divertido que pueda resultar ver a Riopedre y Valledor discutir agriamente cuando trabajaron, codo con codo, durante cuatro años en el Gobierno, está la cuestión de fondo que plantea el incidente parlamentario: las relaciones entre el Gobierno, la oposición y el Parlamento. Lo normal es que el Gobierno tenga apoyos parlamentarios, bien sean estables o cambiantes, para sacar adelante sus decisiones en la Cámara. En caso contrario, la capacidad de gobernar queda muy limitada. Particularmente, la posibilidad de aprobar leyes queda anulada, así que los presupuestos, por ejemplo, deben ser prorrogados, quedando el Gobierno constreñido a labores de mera gestión. La debilidad parlamentaria del Gobierno no implica que pueda ser el Ejecutivo reemplazado por la Cámara, porque esa posibilidad atenta contra el simple enunciado de la separación de poderes. El Parlamento aprueba leyes y controla al Gobierno, pero no realiza actos ejecutivos, porque en ese momento el Gobierno quedaría convertido en mera Administración.
Si la oposición tiene mayoría en la Cámara y quiere pasar a gestionar, lo que tiene que hacer es presentar una moción de censura y tomar el poder. Tratar de gobernar desde los escaños de la oposición atenta contra la lógica de las instituciones democráticas. El incidente entre Riopedre y Valledor sirve para despejar las últimas dudas sobre la prórroga presupuestaria.

Escrito por: juanneira 1 comentario 20 Nov 2007 URL Permanente

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Toño Alonso

Toño Alonso dijo

Efectivamente, Valledor y Riopedre han trabajado mucho juntos pues no en vano ambos son docentes pero se deduce de su comentario que salieron a insultos por ambas partes. Conviene decir en ésto, como en el estado de crispación, cuan de los dos buscaba la bronca y aclarar que Riopedre en todo momento contestó con respeto a Valledor el crispador. Sólo cuando Valledor en una planificada estrategia se metió en el pantano, Riopedre le replicó duramente, lo cual aplaudo.
Lo que siento es lo que le va a costar a Llamazares la deriva que han tomado Iglesias y Llamazares que, como no tienen elecciones a la vista, se arrepentirán después: pero el bofetón para Llamazares.
¡Qué vergüenza!.

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Por JUAN NEIRAEl análisis crítico sobre la realidad regional

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