con abdullah

Erbil, capital del Kurdistan iraquí. Tras una larga conversación con Abdullah Xhamer, Coordinador del Centro de Servicios para ONG´s locales HIWAR "Dialogo", comienzan a caerse poco a poco muchos de los tópicos con los que nos acercamos a Irak y sus habitantes. Desde hace meses, la representación del iraquí que se instala en nuestras mentes es la de una persona violenta, profundamente religiosa -por no decir integrista- y poco receptiva hacia el extranjero -prácticamente un secuestrador nato-. En cambio, una vez se atraviesa la frontera, la
realidad descubre nuestro error. Aquí, el extranjero puede caminar por las calles, solo, sin hablar una palabra de kurdo, sentarse a beber te, perderse sin rumbo fijo, tomar un taxi a mano alzada y
pasarse, finalmente, un par de horas discutiendo en torno a unas cervezas, sobre cuales son las características que diferencian al Kurdistan del resto del país demostrando que realidades poliédricas y complejas tienden a simplificarse en el proceso de comunicación, perdiéndose con ello gran capacidad de comprensión de la realidad.


Irak es un estado federal en la práctica que ha sido narrado, a partir de la invasión de 2003, únicamente a través de lo que sucede en su región central: Bagdad y alrededores. Se ha tomado el todo por la parte y se ha dejado al Kurdistan por el camino. Tres vuelos semanales desde Viena, concesionarios de todo tipo de coches extranjeros, grupos de adolescentes que toman café en las terrazas, edificios en construcción, servicio de recogida de basuras uniformado, Internet,
universidades repletas de alumnos, bazares poblados de compradores, ong's europeas con personal expatriado, todas aquellas características, en definitiva, que podrían permitirnos pensar que estamos en cualquier otro país de la región. Pero no, estamos en Irak, en el Irak pacifico y en pleno desarrollo del que no se habla porque no es noticia.



Es cierto que el caos se instala con cada vez más fuerza en el resto del país: un Muro en Bagdad que, en opinión de los iraquíes con los que tengo la oportunidad de hablar supone  la oficialización de la limpieza étnica que tiene lugar en la capital, la guerra civil en ciernes que despunta en Basora entre los chiítas de Fadila y los seguidores, también chiítas de Muqtada Al Sadr y los asesinatosindiscriminados en Mosul, Kirkurk, Al Anbar, Tikrit y otras zonas del
país.

Pero en Kurdistan, el extranjero puede alquilar un coche, salir a la carretera que une Dohuk con Suleimanya y pararse en cualquier pueblo. Le invitaran a te y le recibirán con sonrisas. No significa esto que no existan problemas, que los hay, pero de índole más económica que violento si entendemos violencia por atentados suicidas y secuestros y en todo caso de una violencia cultural que nada tiene que ver con las milicias sectarias o la guerra que tiene lugar en el resto del país. Crímenes de honor, como los que suceden últimamente en la ciudad de Dohuk, o tensiones crecientes debido al gran numero de refugiadosárabes que los kurdos están acogiendo, las amenazas vertidas por el ejercito turco o la batalla por el petróleo de Mosul y Kirkurk.

Me quedo, para el primer día, con que toda la ciudad alimenta sus electrodomésticos a base de generadores movidos por gasoil, y como en tantos otros países el sueño compartido es la emigración. Semanas iraquíes por delante, curiosidad a flor de piel y una realidad ciertamente apasionante por descubrir.

 







Escrito por: albarce 0 comentarios 04 May 2007 URL Permanente

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Diario de un rodaje documental en el kurdistan ira

Camino de Bagdad, capital mundial de la violencia, con un objetivo claro: grabar y escribir en torno a “la semana iraquí de la noviolencia” que se celebrará en la capital iraquí durante la primera semana de mayo.

La ONG Al Mesalla a través de sus miembros sunitas, chiítas y kurdos decide dar un paso adelante contra la espiral de violencia que destruye su país y convoca una serie de actividades para reclamar a sus conciudadanos nuevas vías de resolución de conflictos.

No todos los iraquíes pertenecen o apoyan a la resistencia armada, las milicias sectarias o los grupos de delincuencia común. Bagdad y sus habitantes sobreviven sin que apenas ningún medio se haga eco de las iniciativas de la sociedad civeil que buscan superar la guerra en la que se encuentran inmersos.

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