informar desde el cuarto oscuro

Informar desde Irak se ha convertido en una labor de alto riesgo, como todos saben, no solo para el europeo que asuma el reto sino para los acompañantes locales que le guían. Colaborar con extranjeros puede acarrear graves y fatales consecuencias. Las milicias no entienden de información o solidaridad y de ser detenidos junto al extranjero en alguno de los trayectos el riesgo para los locales es, si cabe, aun mayor que para quien filma y escribe. El caso de Mastrogiacomo, el periodista italiano secuestrado en Afganistán hace pocas semanas así lo demuestra. El se salvó, sus acompañantes no. El casi centenar de periodistas asesinados en Irak hace imposible informar desde cualquier zona del país que no se encuentre bajo control de las autoridades kurdas, los míticos peshmergas. Pero todos somos conscientes de la importancia que tendría poder transmitir al exterior de Irak una imagen diferente de su sociedad civil: o al menos confirmar que esta existe más allá de las milicias y, sobre todo, pese a ellas.

Durante semanas, incluso meses, he tratado de conseguir el modo de informar de Bagdad junto a sus habitantes. Nunca he considerado la posibilidad de empotrarme con un ejército ocupante. Informar rodeado de guardaespaldas armados no parece la opción mas seria desde el punto de vista ético ya que la identificación entre ejército extranjero y periodistas ha sido uno de los detonantes de los asesinatos de periodistas. Lo mismo les ha sucedido a algunos cooperantes y organizaciones. Trabajar y viajar protegidos por el ejercito les ha puesto incluso ante un riesgo mayor que el que ya de por si acarrea la situación del país. La opción de encerrarse en un hotel de la zona verde tampoco parece la mejor manera de acercarse a los iraquíes para conocerles de cerca. El miedo es tan grande, la tensión a la que se ven sometidos es tan salvaje, que la simple idea de montarse en un coche con uno de ellos hace que el interlocutor se escandalice y se niegue en redondo a cualquier posibilidad de cooperación. Un número muy reducido de traductores y conductores -"fixers" en el lenguaje profesional- esta dispuesto a colaborar con el extranjero. Y quien tiene esos contactos, no los facilita, temiendo poner en riesgo su integridad física. De este modo la información se simplifica, y a medida que el pasa el tiempo sin testigos directos sobre el terreno, la información se aleja cada vez mas de la realidad. Irak se convierte, poco a poco, en una especie de cuarto oscuro sobre el que todo el mundo habla pero respecto al cual perdemos cada vez más los parámetros correctos para interpretarlo correctamente. Quizás la política partidaria y sus implicaciones geoestratégicas permanecen bien cubiertos por la prensa desde los notas de agencia. Pero la realidad que viven sus habitantes y su sociedad civil es una gran incógnita.

Por eso finalmente me encuentro en Erbil. Acompañado de un numero de activistas y trabajadores humanitarios que se agrupan en torno a NCCI (Coordinadora de Ong's de Irak) y se reúnen periódicamente en Erbil para celebrar reuniones y talleres con el objetivo de planificar su trabajo. Bajo la denominación de HIWAR "dialogo" la ONG local Al Mesalla provee del espacio físico para reunirse y NCCI aporta el capital humano y organizacional. Según Abdallah Khaled, Director del centro, bajo la denominación de HIWAR -diálogo en árabe- "el centro tiene como principales retos servir de punto de encuentro laico y la vez plural y respetuoso con todas las confesiones, apartado de cualquier sectarismo. Pretende convertirse en espacio de trabajo para todos aquellos que se niegan a abandonar la esperanza, proveer de un lugar seguro donde diseñar actividades conjuntas, encontrarse y asesorar a las diversas organizaciones en sus relaciones con el exterior y el desarrollo de su trabajo diario" .

El centro se inauguro el pasado 10 de diciembre. Tuve la suerte de poder estar presente. El encuentro que se celebro en aquella ocasión tenia como objetivo generalizar entre los trabajadores humanitarios locales que aun trabajan en Bagdad el sistema de estándares internacionales "Sphere" que permite, entre otras cosas, mejorar la fiscalización de la información emitida por aquellos que se encuentran sobre el terreno y facilitar de ese modo la ayuda humanitaria en las mejores condiciones. Aquel 10 de diciembre conocí a Ali, medico de un hospital de Bagdad. Estas fueron las frases que recogí aquel día: "en mi departamento hemos tenido que organizar traslados de hospital porque los médicos y las enfermeras de distintas confesiones ya no quieren trabajar juntos o incluso se niegan a tratar a los pacientes que no pertenecen a su sector". Toda una definición del terror en el que vive inmersa esta sociedad. Esta mañana he vuelto a verle y he tomado te con el. Asegura que la situación empeora continuamente. "la ultima locura de los norteamericanos" como define al muro de cemento con el que han comenzado a rodear el barrio de Adamihya en Bagdad, "no servirá absolutamente de nada. En noviembre de 2004 ya aplicaron medidas similares en Fallujah. Tarjetas electrónicas personales, huellas dactilares, identificación por iris. Y nada ha cambiado allí. Ahora pretenden extender el sistema a Bagdad y a Ramadi, la capital de Al Anbar. No servirá de nada. No entienden nada, no quieren aprender de sus errores del pasado". Me despido de Ali por segunda vez y cuando le digo que volveremos a vernos me contesta "yo no estaría tan seguro". Muchos iraquíes viven conscientes de que cada día puede ser el último para ellos.

Mantengo la misma situación con uno de los coordinadores de NCCI. Cedric, un francés de Montauban, rubio y orondo que continúa, pese a las circunstancias, siendo uno de los pocos extranjeros que se mueve por Bagdad sin protección armada en el marco de su trabajo de coordinación humanitaria. Califica cada uno de sus viajes, de no mas de tres o cuatro días "como un autentico suicidio. Me visto con ropas iraquíes, preparo el viaje con semanas de antelación para minimizar los movimientos, me siento en el asiento trasero de un coche y me limito a tener suerte. A este ritmo, llegara un momento en el que sea absolutamente imposible llegar hasta la ciudad. Hoy en día ya hay barrios a los que no podemos ni soñar con acercarnos". Le pregunto si esta dispuesto a continuar trabajando en estas circunstancias. "Mientras quede una sola posibilidad de seguir adelante, no tiraremos la toalla. Nuestro compromiso es firme", contesta.

Cedric ríe, cínico, supongo que por no llorar, cuando le hago la pregunta típica respecto a la situación del enfrentamiento sectario. Su respuesta es clara, "primero les invadimos, después destruimos su país y cualquier forma de estructura estatal que pudiese hacerse cargo de la situación. Una vez destruido el tejido que mantenía unido al país, se desatan las fuerzas oscuras de la lucha por el poder, atomizándose hasta un nivel en el que ya no tenemos interlocutores validos con los que negociar ni siquiera el envió de alimentos y medicinas a quienes los necesitan. Una estructura social que durante cientos de anos ha sido tribal y basada en relaciones fuertemente violentas se ha sentido autorizada a sacar las armas a la calle y defender intereses mafiosos: poder, control económico y acceso a los recursos." Cedric no menciona la religión en ningún momento. "Es mucho mas complicado que ser sunita o chiíta. Para llevar un cargamento desde el aeropuerto a Diyala, por ejemplo, tenemos que negociar con al menos 10 grupos diferentes que compiten entre si. A veces se trata de pagarles un peaje por atravesar los 20 kilómetros que puede controlar cada uno de ellos, otras veces ni siquiera tiene que ver con el dinero y es, simplemente, poder: caciquismo y control de la fuerza, jerarquía. Pero hay demasiadas jerarquías, tantas, que no son identificables. Llevamos tiempo diciendo que el enfrentamiento en Irak no es solo un enfrentamiento sectario, que también, en el nivel de los partidos políticos, sino un enfrentamiento para controlar el poder entre una infinidad de grupos de estructura mafiosa no identificables". Desesperado, este trabajador humanitario, habla de que se convierte en imposible distribuir comida. En Irak no solo se muere por explosiones, disparos en la nuca y degüellos. Los iraquíes también se mueren porque no tienen comida, agua y medicamentos.


Escrito por: albarce 0 comentarios 04 May 2007 URL Permanente

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Diario de un rodaje documental en el kurdistan ira

Camino de Bagdad, capital mundial de la violencia, con un objetivo claro: grabar y escribir en torno a “la semana iraquí de la noviolencia” que se celebrará en la capital iraquí durante la primera semana de mayo.

La ONG Al Mesalla a través de sus miembros sunitas, chiítas y kurdos decide dar un paso adelante contra la espiral de violencia que destruye su país y convoca una serie de actividades para reclamar a sus conciudadanos nuevas vías de resolución de conflictos.

No todos los iraquíes pertenecen o apoyan a la resistencia armada, las milicias sectarias o los grupos de delincuencia común. Bagdad y sus habitantes sobreviven sin que apenas ningún medio se haga eco de las iniciativas de la sociedad civeil que buscan superar la guerra en la que se encuentran inmersos.

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