14 Mar 2010
LA TEMIDA ANSIEDAD

Quizás me creerá usted si le digo que el 90% de los trastornos psicológicos que padecemos tienen en común lo que se conoce como ansiedad, un tema de moda como pocos. La ansiedad que coincide en muchos de sus síntomas con el estrés y que aunque son conceptos diferentes la gente los confunde y por lo tanto vienen a significar estados parecidos, es hoy dia uno de los peores enemigos de nuestro bienestar porque actúa como un invasor silencioso pero global de nuestro cuerpo y nuestra mente y nos va carcomiendo internamente sin que nos percatemos de su acción. Por eso conviene conocerla para no confundirla con males y trastornos corporales, con enfermedades y poder combatirla como sería preciso.
Si usted se encuentra inquieto, desazonado o desasosegado es que la ansiedad se está apoderando de su cuerpo. Si duerme mal, si se despierta a media noche varias veces y tarda en conciliar el sueño o se despierta antes de tiempo o al levantarse se levanta cansado, piense que la ansiedad o el estrés le está afectando. Si se ha vuelto más sensible y le afectan aspectos insignificantes de la vida haciendo de ellos una montaña entera y si por nada llora o se emociona es que la ansiedad ha hecho acto de presencia en su vida diaria. Si se encuentra irritable y por nada que ve, le dicen u oye se exalta o se molesta, se irrita es que la ansiedad o el estrés le están invadiendo el cerebro y los músculos. Si no para de apretar su mandíbula aunque no esté comiendo es que el estrés o la ansiedad se apoderado de su musculatura. Si va con prisa siempre, como urgido para hacer cualquier tarea y no sabe esperar a terminarla piense que la ansiedad o el estrés le está jugando una mala pasada.
Las causas pueden ser distintas y variadas pero ahora lo que importa es identificar ese trastorno por sus señales o indicios. No se asuste por tanto si le afecta alguno de esos síntomas citados. Si tiene taquicardia o siente palpitar el corazón puede ser la ansiedad la que tenga la culpa igual que si siente que se ahoga o se le oprime el pecho. Si está bajo una crisis de ansiedad o de pánico no se extrañe que el miedo a morirse o tener algo grave le asalte su cerebro. Suele ser la ansiedad o el estrés puñetero. En ese caso conviene que le enseñen cómo hacer para neutralizar ese molesto estado. Pero todas las soluciones pasarán por aprender las diferentes formas de relajarse, aprender a desacelerarse, y conseguir la calma que tanto necesita. Una vez relajado la ansiedad tenderá a disiparse.
05 Mar 2010
ESO, NO ¡CACA!
Quien más quien menos queda dominado en algunos momentos por algún tipo de adicción. Hay personas cuya la adicción de la compra compulsiva se apodera de ellas aunque después no se pongan la ropa o el calzado que adquieren. Están los adictos al móvil o a páginas morbosas. Hay quienes regresan a su casa con objetos superfluos que de tantos que tienen no caben en sus muebles resultando un engorro su limpieza. Los hay que no pueden resistirse a meter la moneda en una tragaperras, cuyas luces y música les excitan de tal forma que allá se lanzan a cambiar los cincuenta euros hasta que se los traga y se marchan arrepentidos de haber sido vencidos por la tentación de aquel premio frustrado, que no llega.
Son tantas las porquerías que nos seducen, nos dominan y doblegan nuestra voluntad y es tal la dependencia que tenemos de ellas que es bueno recordar que algo se puede hacer para librarse de tal esclavitud. Es tanto el control que miles de nimiedades ejercen sobre nosotros y nuestra voluntad que bien haríamos en recordar que somos seres que podemos y debemos tener el control sobre esas tentaciones, compulsiones, tendencias y deseos para que de dominantes pasen a dominadas. Parecemos andar sin frenos y a merced de lo que nos atrae e indefensos, cuando, si de verdad queremos, ¡podemos dominar nuestros impulsos! ¡Hay tantos que consumen su tiempo obedeciendo a absurdos arrebatos, que vienen a ser quienes dirigen sus pasos, sin pararse a pensar que pueden hacer algo por liberarse de ellos!
Bastaría con tener las ideas claras y en cuanto que un deseo nos empuja peligrosamente a comer, consumir, comprar, limpiar, coleccionar, gastar, jugar, beber, pesarse, nos digamos, como dicen a los niños “¡Eso no me domina!”, “¡Tal cosa no me puede!”. Basta con conseguir alguna vez detener la tendencia que nos mata para tener conciencia de nuestra autoeficacia y nuestra fuerza. ¿Quién te ha dicho que no puedes pasar sin hacer aquello que sabes que te arruina? ¿Desde cuando la persona ha de estar al servicio de las cosas, de acciones que considera nefastas, reprobables, reprochables, destructivas?
A veces olvidamos que nosotros somos los dueños de nuestra propia vida, en vez de ser esclavos. Ya sabes, la próxima vez que te veas a punto de consumir, hacer, comprar de manera impulsiva que rechazas. afírmate con fuerza “Eso no, ¡caca!” y vuélvele la espalda.
28 Feb 2010
COGE TÚ EL TIMÓN

Quizás vienes viajando en diferentes barcos pilotados por otros, acomodado y dejando que te lleven a destinos inciertos, unos apetecibles y otros no de tu gusto pero en los que consentiste desde el momento mismo en que no decidiste coger tú el timón de esas embarcaciones. Cierto es que no todos los barcos podemos pilotarlos y que no hay más remedio que viajar como un pasajero, pero en lo que concierne a tu barquito personal, a qué hacer con tu vida, eso es otro cantar. En ese caso hay quien prefiere encomendar a otras manos su destino, delegar la responsabilidad de lo que sea su vida en el futuro. Quizás no te hayas planteado que vivir de esa forma supone encontrarte a merced de los otros, siendo ellos los que deciden por ti en vez de decidir tú por ti mismo. Coge pues el timón si de verdad lo que quieres es ir llegando a los puertos que deseas, alcanzar tus destinos ansiados. No es tu madre, ni padre, no es tu pareja, si la tienes, a quien has de encomendar lo que a ti sólo te incumbe, ni a tus jefes o amigos. Piensa qué es lo que quieres y a qué puerto pretendes dirigirte. Analiza si tienes claro o no qué hacer con tu vida, tu talento, tus facultades, tus posibilidades, tu preparación y aprendizaje. Y una vez que te has aclarado, ponte a trabajar en esa dirección. No seas de los que luego, si no salen las cosas, te de por echar la culpa a los demás de tus fallos o malos resultados. Tu vida es tuya, aunque en un primer momento fueron tus padres quienes pusieron la semilla. Hazla propia y procede de tal forma que seas tú quien asuma todo el riesgo de hacer lo necesario y si hay errores asúmelos también, no pasa nada. Es una opción muy respetable optar porque sean otros quienes decidan por nosotros, nos dirijan, manden, impongan sus planes y hagan sin contar con nosotros en lo que nos incumbe, pero en tal caso no procede después culpar a los demás, acusarlos porque, al quedarnos a expensas de sus comportamientos, lo que hacemos es delegar en ellos y asumir lo que acontezca. Tomar nuestro timón implica poder equivocarse de rumbo o acertar pero uno podrá sentirse satisfecho de sus propias acciones, de su lucha, podrá estar orgulloso de que lo realizado será un producto suyo, elevará su autoestima y tendrá la sensación de no vivir en débito constante. Eso si eres adulto. Y si eres padre o madre lo mejor es que lleves el timón de tu hijo pero vayas soltando poco a poco de forma que él se entrene en auto conducción, autonomía y en el auto dominio.
21 Feb 2010
COMUNICAR BIEN
Vuelvo sobre el tema de la semana pasada ampliándolo más para redondearlo. A la vista de cómo se explican nuestros niños y jóvenes cuando hablan con sus colegas y con los demás, cuando envían mensajes por el móvil o cuando escriben correos o en sus chats, es evidente que no están entrenados en ser buenos comunicadores, siendo tan importante y esencial saber comunicarse en estos tiempos.
Viendo cómo escriben cuando hacen sus exámenes y ejercicios, cuando quieren expresar lo que han leído o estudiado o lo que saben, está claro que no se les entrena satisfactoriamente en expresarse por escrito con precisión, estilo y elegancia (¡y sin faltas!). Si no se les entrena obligatoriamente en esas habilidades mientras se están formando ¿qué se puede esperar? ¿Qué por arte de magia cuando ya sean mayores y tengan que acompañar una carta a su curriculum sean capaces de redactarla correctamente, con propiedad y con estilo? ¿Qué de la noche a la mañana sean capaces de elaborar un informe o memoria que tengan que hacer en el trabajo para pasarlo al jefe o a otro departamento sin haberlo ensayado? ¿Qué por el mismo milagro cuando tengan que pasar una entrevista de trabajo se expresen verbalmente con claridad y persuasión?
La comunicación oral y escrita es un arte que se aprende a base de leer (y los nuestros ¿cuanto leen?) y a base de escribir cientos de redacciones, a base de aplicarlo en sus mensajes, en sus expresiones orales y en sus conversaciones. Si cuando sean mayores en la sociedad les van a juzgar, evaluar, contratar, comprar, atender, solicitar y encargar diferentes tareas en gran parte debido a su capacidad para comunicarse con competencia ¿por qué no se trabajan hasta la saciedad estas habilidades en el sistema educativo cuando son estudiantes, que es cuando tienen tiempo para aprenderlas bien? Ese entrenamiento es una excelente forma de educación, de preparación y entrenamiento para la vida, para obtener sus logros y objetivos, para no fracasar dicho sea claramente o en román paladino.
No se entiende muy bien a qué se espera para firmar un pacto que dé relevancia a estas habilidades que afectan y sirven a absolutamente ¡todos los ciudadanos! sean pobres o sean ricos, sean del color, cultura o tendencia que fueren. Difícil de entender cuando estas habilidades son comunes a derecha e izquierda, al centro, arriba o abajo. No se entiende muy bien a qué estamos esperando siendo un tema esencial y de enorme importancia que nos afecta transversalmente o ¡a todos!. Para desesperarse...
14 Feb 2010
ENTENDER, RAZONAR, COMUNICAR

Si queremos que nuestros alumnos sienten bien las bases de cualquier aprendizaje no sólo académico sino de cualquier otro a lo largo del futuro en su vida tenemos que procurar insistir en esas tres habilidades a que hace referencia el título de este post. Si como profesores y como padres persiguiésemos que desde los primeros cursos de primaria se acostumbrasen a entender lo que leen, ven y escuchan, habríamos conseguido aumentar su inteligencia comprensiva, su capacidad para entender cualquier ejercicio, cualquier lectura, cualquier realidad con la que entren en contacto, incluso eso tiende a extenderse a comprender la vida.
Por el contrario todo lo que sea acumular datos en su mente, si están inconexos, les dejará sin defensas, incapaces de soportar los muchos años de duro aprendizaje que les esperan hasta acabar la secundaria y por eso, en gran parte, fracasan escolarmente, porque les aburre entrar en contacto con una información que se les ofrece que no saben desentrañar ni manejar inteligiblemente. Entender y razonar significa aprender a relacionar conocimientos y datos aprendidos, es decir desarrollar la capacidad de comprensión, uno de los dos pilares esenciales de todo aprendizaje académico y no académico.
La tercera palabra, comunicar, no es sino la capacidad de expresar por escrito o de palabra lo que se ha entendido o comprendido. Si no entrenamos esta habilidad en nuestros alumnos e hijos no pueden avanzar ni tener logros, porque nos pasamos el tiempo relacionándonos y uno se relaciona mejor si sabe explicar, expresar lo que quiere, si es capaz de hacer llegar a los demás sus ideas, sus proyectos opiniones, sentimientos. Quien no se entrena en expresarse, fracasa en buena parte. Ante esto la pregunta que se suscita es ¿se preparan nuestros alumnos especialmente en estas habilidades? No suficientemente. Los textos escolares y por ello los trabajos de nuestros profesores al atenerse a los libros publicados no fomentan satisfactoriamente esas habilidades y por eso muchos alumnos fracasan en sus aprendizajes, fracasan escolarmente.
Este es el cambio que hay por hacer en nuestra educación actual y de ahí los grandes déficits que son más que evidentes. Hay que ayudarles a que comprendan lo que leen y extraigan la esencia y obligarlos a que escriban constantemente redacciones y expongan con propiedad lo que ellos saben.
Así no hay fracaso escolar.
07 Feb 2010
JUGAR CON FUEGO

Llevaba casado, quizás también cansado, muchos años y de pronto como si de un juego se tratara entró en Internet y le dio por chatear, por tontear con algunas mujeres y encontró divertido aquel proceso, siempre a espaldas de su mujer, a horas intempestivas cuando ella estaba ausente y en la inopia. Hasta que las cosas se fueron complicando y acabó por quedar con una chica que le hizo tilín y quedó enamorado y así continuó durante un tiempo hasta que su mujer notó que estaba como ausente y se alejaba muchos momentos, cuando hasta entonces nada extraño había ocurrido entre los dos. Se encontró entre dos aguas. Una era su mujer a la que seguía queriendo con el alma y en parte con su cuerpo y la otra mujer por la que bebía todos los vientos. Todo se complicó porque si estaba con su mujer su mente estaba con la amante y si estaba con la amante sentía que la culpa le horadaba las entrañas. Ahora las dos le han dado un ultimátum y no sabe bien a qué carta quedarse. Con su mujer todo es normal menos la excitación y con la amante se encuentra encantado pero la culpa le carcome y le mata. Tiene que decidir a qué carta jugar y no se atreve.
Como este hombre hay muchos y bastantes mujeres. Personas que aburridas entran en la aventura de probar sensaciones ya hace tiempo olvidadas y cuando se dan cuenta se encuentran atrapados, sin salida, con la complicación que tiene nadar y tratar de guardar la ropa al mismo tiempo. No se puede jugar con fuego seguros de que uno no va a quemarse ni jugar a dos bandas simultáneas porque pronto se puede descubrir y además las demandas de cada una de las partes hacen incompatible una partida limpia. Nadie está condenado a vivir siempre atado a una persona pero atarse a dos palos no se puede sin dejarse de paso la carne desgarrada. ¿Es Internet culpable de estos casos y de estas decisiones?. Para nada. Puede facilitarlo, solamente. La culpa es de la mano y nunca de la espada, como dice la canción.
No se puede jugar con fuego sin quemarse y es preciso decidir en justicia a qué carta quedarse aunque lleve consigo muchas complicaciones. O estás conmigo o estás contra mi. No es nuestra la cultura del harén ni de la poligamia. Por eso antes de complicarse nos conviene pensar en donde nos metemos y si nos metemos en líos o metemos la pata lo mejor es sacarla quedándose en un lado solamente. Es más justo, aunque a veces más doloroso, ciertamente.
30 Ene 2010
PONER LÍMITES
Se va poniendo de moda hablar de los niños y los límites pero no está muy claro que los padres sepan cómo hacerlo y lo apliquen fehacientemente. Que un niño ha de tener límites no parece discutible y socialmente existe gran consenso en este aspecto. Pero para que un niño respete los límites tienen que tenerlos fijados de manera nítidamente clara.Necesita conocerlos y no se le deben cambiar según sople la brisa del estado de ánimo de los padres, lo que es tanto como decir que han de ser estables para que el niño sepa a qué atenerse y crezca orientado.
Si observamos atentamente en nuestra sociedad los límites están bien delimitados por las normas y leyes. En la circulación las señales horizontales o verticales están perfectamente definidas y todo el mundo sabe cómo se debe conducir para librarse de sanciones. La declaración de la renta acaba un dia concreto y si te pasas te penaliza Hacienda. La butaca que te dan para un concierto es una determinada y no puedes sentarte en otra si el teatro está lleno.
Los límites inundan nuestras vidas y están bien señalados pero en la educación familiar no siempre los padres les dicen a los hijos hasta donde se pueden comportarse de un modo determinado y a partir de donde no les es permitido realizar ciertos comportamientos. No siempre se les dice claramente qué es lo que está prohibido específicamente para ellos, para que lo comprendan y se atengan a ello y el niño necesita saberlo expresamente. Los límites suelen estar difusos y cuando les trazamos la raya no siempre la dejamos en el mismo lugar sino más bien, movidos de la pena o del enfado, la movemos.
A un niño hay que explicarle qué es lo que no debe hacer, cuando y donde, de tal forma que, si transgrede esas fronteras a sabiendas, se le pueda sancionar para que aprenda, pues en la sociedad, si los transgrede le penalizan. Deben tener muy claro qué no pueden hacer para aprender a respetar el territorio de los demás y evitar conflictos. Por tanto, primero señalarlos y después explicarles qué les sucederá caso de traspasarlos y, si lo hacen, sancionarlos proporcionadamente a la transgresión cometida. Sólo de esta manera el niño entenderá las consecuencias e irá madurando.
Si los padres no saben bien donde se encuentran tales límites habrán de asesorarse, pero en principio todo lo que ponga en riesgo la integridad física y mental del niño o vulnere el respeto social debe servir de guía para trazar las líneas.

24 Ene 2010
ESTABLECER LAS REGLAS DEL JUEGO

Si constituímos una sociedad acordamos cuales serán las reglas de funcionamiento de la misma para que todo el mundo sepa a qué atenerse. Si vamos a hacer una operación con el banco ya nos leen de antemano las condiciones y las normas aplicables para saber desde ese instante qué debe hacer el banco y qué nosotros. En muchos aspectos de la vida que implican relaciones personales se suelen señalar las condiciones, normas y requisitos para que tales relaciones evolucionen normalmente y así y todo siempre surgen malentendidos y conflictos.
Sin embargo, ¡qué curioso y qué contradictorio! Cuando dos que se quieren deciden formar una sociedad bien sea en matrimonio o en pareja de hecho casi nunca se sientan previamente y antes de convivir para fijar cuales serán las reglas del juego a las que ambos se han de someter, acordar y respetar a partir de ese instante. No acuerdan qué responsabilidades asumirá cada uno, qué régimen económico seguirán, cómo se relacionarán con las familias respectivas, si van a tener hijos o no y qué tipo de educación pretenden darles. No acuerdan cómo repartirán el tiempo libre, qué espacios tendrá cada uno de ellos y cuando y qué espacios o tiempos compartirán, cómo y donde vivirán y qué harán en caso de conflicto en estas áreas. Quizás piensan que no hay necesidad. Simplemente llevados por el amor, la atracción, la rutina, la corriente de la vida o las exigencias del trabajo se embarcan en la convivencia y luego ¿qué sucede?
Que pasado algún tiempo surgen conflictos que no se habían previsto y los resuelven a base de discusiones o de voces, de riñas y de enfados. Que se empiezan a hacer interpretaciones personales subjetivas sin contrastarlas ni hablarlas con sosiego y con calma y la temperatura de las acusaciones va en aumento y se puede acabar tirando por la borda el cariño que dicen que se tienen y el amor que parecía iba a ser duradero. Empiezan a vivir juntos y a afrontar las cosas como vienen o según el estado de ánimo en el que se encuentren. Y así sucede luego lo que todos sabemos, hoy tan frecuentemente.
¿No es el vivir en pareja o el matrimonio una sociedad de dos? Entonces ¿por qué no aplicar los principios y las normas que se aplican en toda sociedad? Si se quiere tal como van las cosas mejorar la convivencia de pareja y familiar no queda más remedio que acordar de antemano el régimen que los dos se van a conceder y esforzarse en cumplirlos. Y así y todo…habrá muchos problemas.

16 Ene 2010
HORA DE ESPABILAR
Los “listos”, una especie en aumento, siempre han llevado las de ganar pues su objetivo ha sido la de ir tramando acciones, alianzas, golpes de efecto y trabajo en la sombra para ganar poder e imponerse a corto, medio y largo plazo. Toda una actuación inteligentemente gestionada para acabar sacando gran partido a su estrategia interesada. Y vaya si lo han ido sacando. Miremos a la historia.
Y los otros, entre los que se encuentran los que confían en que la vida pondrá las cosas en su sitio por ley natural, los partidarios de la razón, el sentido común y la creencia de que es mejor ser bueno y actuar sin astucia, los que van de buena fe, han sido muchas veces los perdedores y los perjudicados a pesar de sus buenas intenciones. Ha llegado el momento, dada la evolución social, en que los ingenuos, los confiados, los honestos, los honrados, los partidarios de la justicia y de la ley no tienen más remedio que pasar a la acción inteligente, sin renegar de su bondad y su decencia, tienen que actuar como “listos”, como hacen los que se pasan la vida manipulando, especulando y conspirando para hacerse con el botín en cualquier campo de la vida.
Es perfectamente compatible ser buenos y ser “listos”. Es más, si se juntan las dos características el resultado promete ser muy positivo no sólo para ellos sino para la sociedad en la que viven. Hay que evitar que los “buenos”, como se les conoce a nivel coloquial, queden marginados, expoliados y con la sensación de desencanto al descubrir, cuando ya es tarde, que les fueron invadiendo su terreno. Eso requiere levantar la guardia en vez de pensar, como suelen hacerlo, que “todo el mundo es bueno”. Requiere espabilar y sin renunciar a seguir practicando conductas positivas, abrir los ojos bien y descubrir las estrategias de los otros. Requiere trabajar para ganar adeptos a su causa, conciliar alianzas y contrarrestar los actos de los otros para evitar caer en el desánimo. Vale en todos los ámbitos para conseguir ver sus derechos respetados en vez de ninguneados.
Espabilar requiere mirar con atención cómo se mueven los demás, estudiar al prójimo y captar sus intenciones de antemano. Requiere cierta desconfianza táctica porque la total confianza en los seres humanos lleva a importantes desengaños. O sea, que los buenos tienen que hacerse más listos o exponerse a llevar las de perder. No sé si me he explicado.
02 Ene 2010
BUENOS PROPÓSITOS
Comienza el nuevo año y aunque siempre es tiempo apropiado para hacerse algún propósito de cambiar algo personal es tradicional que aprovechando el año que comienza uno quiera quitarse de encima algún viejo hábito molesto y empezar uno nuevo. Sin embargo para que los propósitos lleguen a buen término o sean eficaces y no queden en una mera declaración de buenas intenciones tienen que cumplir algunos requisitos.
El primero es que el deseo de cambiar sea elevado y sincero porque eso facilita la motivación para seguir bien el trazado decidido. En segundo lugar hay que tener claro lo que queremos para lo cual cuanto más específica y definida sea la meta, mejor. Lo demasiado general o abstracto tiene el inconveniente de la inconcreción y se escapa como el agua entre los dedos. No es lo mismo decir “voy a ser más ahorrador el año que viene” que “voy a ahorrar tanto dinero al mes”. No es lo mismo decir “voy a adelgazar” que “voy a perder ocho kilos en los próximos ocho meses, uno por mes”, No es lo mismo decir “voy a ir al gimnasio todas las semanas” que “voy a ir al gimnasio una hora los lunes y los jueves”.
En tercer lugar conviene apuntarlo, escribirlo porque al quedar fijado nos ayuda a recordarlo y nos compromete en cierta forma. A algunos les ayuda comunicar su propósito a otra persona de confianza porque les crea un compromiso y de no cumplirlo les ruborizaría. Hay que ponerse pistas que nos ayuden a recordar cual es el propósito y actualizarlo cada día. Se puede poner algún post-it sobre el ordenador, en la cartera, en la guantera del coche, en la agenda o en el espejo del baño, el caso es acordarnos porque de lo contrario con tanta información como nos llega corre el riesgo de quedar archivado en el armario de las buenas intenciones inconclusas.
Conviene hacer evaluación de vez en cuando, o bien todos los días al acostarse o al final de la semana de cómo van las cosas para corregir lo que sea necesario. Viene bien darnos alguna pequeña satisfacción si vamos avanzando conforme a lo deseado porque sirve de refuerzo. Finalmente si fallamos por pereza, por despiste o por olvido no pasa nada, de inmediato hay que actualizar la primera intención y renovarla de inmediato. En estos tiempos donde en apariencia todo es fácil, lo que cuesta trabajo tiende a dejarse para luego. El esfuerzo perseverante es sin embargo la mejor garantía para cumplir los propósitos hechos.
http://www.elmundo.es/elmundosalud/2009/12/30/medicina/1262173471.html
Sobre el blog
PSICÓLOGO DE CABECERA
Miguel SilveiraUN ESPACIO PARA REFLEXIONAR.
Como psicólogo clínico, desde que empecé haciendo programas de radio y escribiendo hace muchos años en la prensa, me apasiona divulgar conocimientos, técnicas y leyes de la psicología aplicándolos a asuntos de la vida cotidiana para hacerlos asequibles al lector no experto en esa ciencia y reflexionar juntos. Los artículos saldrán semanalmente el domingo.
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